Podría por ventura conocer todo aquello que me brinde la ciencia; es más, aunque me convirtiera en políglota, es decir, sillegara a aprender todos los idiomas sobre la tierra o aun me moviera son ignorar el lenguaje de los propios ángeles en el cielo pero SI NO TENGO AMOR todo eso carece de valor.
El amor implica abandonar la comodidad de mi vida e ir hasta los confines de la tierra cumpliendo con el cometido de hacer llegar la presencia de Cristo en todo lugar: en los hogares pobres o divididos, entre los hijos que esperan mejor trato, entre los padres deseosos de dar una mejor formación o destino a sus hijos, entre los hombres sin empleo o las mujeres que venden su cuerpo. Dios tiene una palabra para todos y quiere que sea dicha a través de nuestros labios.
El amor es paciente y perseverante, todo lo soporta, todo lo espera, todo lo puede. Dios es amor y me ha capacitado para actuar con su misma clase de amor.
Cristo es la Roca eterna. El único capaz de tomar tu barro entre sus manos y convertirte en una nueva criatura. Se place mostrando su poder y rehaciendo vidas. El llama a tu puerta, ábrele y déjale entrar; experimenta lo nuevo, gózate con el poder de Dios en tu vida.
lunes, 9 de julio de 2007
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