Jesús al mirar a la multitud sintió pena pues las vió como ovejas sin pastor. El se presenta como el buen pastor que da la vida por los suyos, pero delega su pastorado en aquellos a quienes a llamado por su gracia infinita.
Hemos sido salvados por gracia para ser testigos de Dios en la tierra. Hemos sido dotados de innumerables habilidades y dones espirituales, no para vanagloria sino para dedicarlos al servicio a Dios a través del amor sincero a los demás.
Debemos decir como jesús: cada oveja de este mundo necesita ser pastoreada. Pero luego decidir: he sido llamado a pastorear las ovejas en el nombre de Jesús.
Pastorear es proveer alimento espiritual, amor, ternura, consejo y sabiduría. Pastorear es actuar como el maestro a tiempo y a destiempo en favor de aquellos que ahora son nuestros.
Decidamos dar por gracia aquello que por gracia hemos recibido. Que Dios bendiga nuestro cometido.
martes, 10 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario